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miércoles, 6 de febrero de 2008

La Junta de Andalucía condenada a pagar 1.700.000 euros por haber quitado indebidamente a una mujer sus dos hijos.

"Un ramo de flores en su ataúd"

La Junta de Andalucía debe pagar 1,7 millones a Carmen Fernández -fallecida en diciembre- por haberle quitado indebidamente sus dos hijos en 1996

TEREIXA CONSTENLA - Sevilla - 06/02/2008

Carmen Fernández ya no vive para ver cómo la justicia, por fin, le ha dado la razón. La madre alcohólica y después rehabilitada a quien la Junta de Andalucía le quitó sus hijos en 1996 ha sido indemnizada con 1,7 millones por el Tribunal Constitucional (TC) en una sentencia conocida hoy y que ratifica una anterior de la Audiencia de Sevilla. Sin embargo, Carmen falleció el pasado 7 de diciembre debido a un cáncer que la Audiencia Provincial vinculó con el sufrimiento por no tener a su lado a sus hijos. Su abogado ha declarado que la sentencia "es un ramo de flores en su ataúd".

Gabriel Velamazán, el abogado de Carmen, ha declarado hoy en una rueda de prensa que este es un caso "tristísimo" que espera "no se vuelva a repetir". Velamazán ha señalado a la Junta de Andalucía como "culpable principal" de esta situación. Ahora, hay que "esperar al testamento" de Carmen, ha dicho su abogado, para ver quien cobrará el dinero de la indemnización.

El letrado ha añadido que la resolución del TC le provoca una mezcla de "alegría, pena y asco" porque "con ésta son ya once las resoluciones dictadas a favor de Carmen en su lucha hasta la muerte".

La justicia ha resarcido a Carmen con doce años de retraso, cuando ya no vive. El proceso contra esta mujer comenzó cuando la Consejería de Asuntos Sociales de la Junta le quitó sus dos hijos en septiembre de 1996 porque consideraba que su alcoholismo dejaba a los pequeños, que entonces tenían 4 y 5 años, en situación de desamparo.

No hubo desamparo

Después de rehabilitarse, Carmen inició una batalla legal para recuperar a sus hijos. El 26 de diciembre de 2002 la Audiencia de Sevilla dicta que no hubo desamparo, que la madre tiene derecho a recuperar a sus hijos, aunque reconoce que ha pasado tanto tiempo que es imposible restañar el daño hecho y que los niños se críen con normalidad volviendo a su casa. El Juzgado de Familia fija una indemnización de 72.000 euros. Todas las partes recurren. En el caso de la Junta porque la considera una cantidad excesiva.

Mientras, la hija de Carmen solicita al juez volver con su madre, lo que se le concede, mientras su hermano prefiere seguir viviendo con la familia de acogida.

El 30 de diciembre de 2005 en una nueva sentencia de la Audiencia de Sevilla se eleva la indemnización a 1,7 millones, un logro del abogado de Carmen, ya que consiguió que se aplicara el baremo para las personas encarceladas injustamente.

"Enfrentamiento entre órganos judiciales"

La Junta presentó un recurso de amparo ante el Constitucional y argumentó que se le hacía "responsable de los daños y perjuicios" sufridos por Carmen con la dilación del juicio. La Junta fue más lejos y culpó a "factores ajenos" como "el ambiente de enfrentamiento entre los órganos judiciales" el alargamiento del proceso judicial, y puso en duda la imparcialidad de la Audiencia de Sevilla.

viernes, 12 de octubre de 2007

Una juez quita la custodia de dos hijos a la madre por explotarlos como actores

Ha crecido la cría a 'flashazos' y a la orden de "grabando": 70 trabajos en seis años de vida laboral, unos ingresos de 40.000 euros entre 2004 y 2005 y, así va ella, candidata al Goya a la niña más estresada. Con lo del grito de 'corten', el Juzgado de Primera Instancia 66 de Madrid ha decidido apagar los focos y sentenciar a favor del padre, que pedía la guardia y custodia de los niños, en la demanda de divorcio.

Tiene sólo nueve años de edad, pero la niña C. V. ha estado desayunando con un guión entre las manos, cambiando la clase de Matemáticas por una sesión de maquillaje por decisión de mamá y siendo paseada por platós y rodajes robándole imperdonablemente saltos a la comba... Que si teleseries, que si catálogos de ropa, que si filmes, que si cortometrajes. Como no podía ser de otra manera, con unas faltas de asistencia a clase de película: cerca de 40 días de ausencia en el primer trimestre de este curso.

En una resolución pionera, el Juzgado de Primera Instancia número 66 de Madrid ha decidido retirarle a la madre la guarda y custodia de C. V. la niña actriz y de L. V. que ya estaba siendo obligado a hacer sus pinitos a su siete años y dársela al padre. Porque, viene a decir la juez, es mejor ir a clase y disfrutar del ocio que andar postulándose para los Oscar.

"En la exploración, los niños han manifestado que desean vivir en compañía de su padre, ya que no trabajarían tanto como lo hacen ahora estando con la madre", recoge el fallo. "El equipo psicosocial del Juzgado pone de manifiesto que los menores están cansados del exceso de trabajo artístico, ya que incluso dicha ocupación les impide estar periódicamente con su padre, al cual añoran", asevera.

"Además, el informe indica que a los niños les resulta difícil conciliar el aspecto académico, el tiempo de ocio y las visitas paternofiliales con el mundo del espectáculo (...). Resulta más beneficioso para ellos la convivencia con la figura paterna".

Alertada por el padre con papeles en mano, cuando la juez se enteró de cómo estaban creciendo los críos emitió un auto en octubre por el que le pedía a la madre que entregase el pasaporte de la hija, para evitar así el enésimo compromiso: un viaje con la cría a Argentina para rodar en pleno curso. C. V. fue metida en el avión igual. Y 'mamá spot' puso rumbo a hacer las Américas con la niña.

Lo cierto es que últimamente han salido menos contratos, sobre todo porque la Dirección del Trabajo de Madrid estaba alertada y ha denegado el permiso para que los dos menores trabajen. Atrás van a quedar esos días en que el padre tenía que esperar hasta cuatro horas para que le dieran al crío, porque estaba en una sesión. Atrás también esos días en que C. V. llegaba a casa a las cuatro de la madrugada después de grabar un corto en Villanueva de la Cañada.

La vuelta al recreo, a despellejarse las rodillas y a la fila de clase es, en parte, culpa de Carmen Calleja, abogada que lleva 30 años peleando por el bienestar de los menores. Esta vez fue contratada por el padre. "A un niño no se le puede obligar a trabajar. Los dos hijos han hablado libremente y han dicho que no pueden más y que quieren estar con su padre, porque quieren ser como el resto".

A los dos críos los llamó la juez y estuvieron declarando el 12 de diciembre, día de la vista del divorcio 'Kramer contra Kramer', delante de su señoría y del fiscal a solas y por separado. Insistieron en que estaban cansados de tanto neón, en que no querían trabajar más. La imagen más insólita fue ver a L. V., aquel enano de siete años, emperrado en lo suyo como otros se emperran en que les compren cromos: "No, no, si yo lo que quiero es ir al colegio, ir al colegio..."

http://www.elmundo.es/elmundo/2007/03/03/madrid/1172885506.html?a=9226ef1866a7f79b7121e16dc29be1b4&t=1172913346